Sigamos disfrutando de ejemplos de arte urbano distribuido por las calles para alegrar el paseo, o para provocar sensaciones de asombro. Este rostro guiñando el ojo, la mirada, tiene su punto y su fuerza con esos colores vivos que ayudar a dar volumen al negro en sus líneas, que remarca, dibuja.
Un trabajo simple, una variación de un grafiti de Zaragoza pero… realizado con Inteligencia Artificial.
Es un ejemplo de que los tiempos son nuevos, de que todo está en entredicho, de que ahora las máquinas pueden obedecernos y hacer lo que les decimos que hagan.
Es verdad que existe el peligro de que por una parte las máquinas se nos rebelen, sobre todo si los humanos son/somos torpes o unos hijos de su mala madre.
Y por otro, que no sepamos digerir los nuevos inventos, las nuevas tecnologías, y no sabemos legislar y poner orden en sus desarrollos. No para frenar, sino para ser digeribles y controlados para que no se vuelvan contra las personas.

